El distribuidor y su trabajo

A mediados del siglo XIX llegó al Valle de Gardena el modelo de producción doméstica denominado sistema “putting-out” o “workshop”, que ya había dado óptimos resultados en las ciudades alemanas y austríacas. Dentro de este sistema de producción la nueva clase social burguesa de los distribuidores (comerciantes mayoristas) les daba trabajo por encargo a los talladores del Valle y luego vendía sus productos sobre todo en el exterior. Así, en poco tiempo gran parte del las tallas en madera pasó a ser propiedad de estos comerciantes intermediarios, quienes no sólo suministraban las materias primas a los talladores domésticos, ahorrándoles así mucho tiempo, sino que también simplificaban la logística de las ventas.

En otras palabras, la producción con todos sus riesgos seguía siendo responsabilidad de los talladores, pero ahora era el distribuidor quien se encargaba de promocionar los productos y de encontrar compradores. Los primeros distribuidores fueron el sacristán Johann Dominik Moroder y el guarnicionero Josef Purger, ambos originarios de Ortisei. Pero muy pronto se les sumaron otros comerciantes de Ortisei, Santa Cristina y Selva Gardena. Al principio a estos distribuidores no se les daba mucha importancia, ya que por su servicio de envío de mercancías solamente cobraban una módica comisión y hacían el trabajo de intermediarios más que nada para asistir a sus parientes que residían en el exterior.

Muy pronto los comerciantes gardenianos se dieron cuenta de que para poder aumentar las exportaciones era necesario mejorar las vías de acceso al Valle. Los caminos que lo comunicaban con el exterior eran escarpados y estrechos, y un caballo sólo era capaz de transportar una carga máxima de 100 kg. Ésas eran las condiciones en las que se transportaban los comestibles y las artesanías fuera del Valle hasta mediados del siglo XIX.

El cambio decisivo se produjo en 1856 cuando se construyó la carretera que unía Ponte Gardena con Ortisei y más adelante con Plan bajo la dirección de Johann Baptist Purger. Todos los habitantes del Valle comprendieron enseguida la gran importancia que tenía esta iniciativa privada y le dieron su aprobación incondicional. Las deudas que se acumularon para realizar dicha obra fueron saldadas en 26 años gracias a la introducción de un peaje, que más adelante también resultó útil para cubrir los gastos de mantenimiento. Vale señalar que en aquella época la construcción de una carretera que facilitara la comunicación entre un valle de montaña y las localidades o países vecinos no era usual, pero gracias al distribuidor Johann Baptist Purger el Valle de Gardena fue comunicado con el mundo exterior varios decenios antes que los otros valles de montaña.