Los talladores domésticos

Mientras que los comerciantes intermediarios a menudo disfrutaban de una situación económica desahogada, los talladores domésticos gardenianos no gozaban del mismo bienestar económico, ya que ganaban muy poco y se veían obligados a trabajar de sol a sol para poder mantener a sus familias. Éstas, por lo general, eran muy numerosas y ayudaban en el trabajo de tallado de acuerdo a su habilidad y capacidad. Incluso los niños a partir de los seis años ayudaban. Había familias que sólo interrumpían el trabajo de tallado en las épocas de cultivo de los campos o de cosecha del heno. Durante la época invernal todos los integrantes de la familia – ancianos y jóvenes, hombres y mujeres – se pasaban el día en la sala de estar (lad. stua) inclinados sobre la mesa de tallado (lad. penic) trabajando la madera con sus gubias (lad. scarpiei). Los talladores dependían completamente de sus comitentes y tenían muy poco poder para negociar los contratos, ya que, a pesar de que eran muchos, no tenían ningún gremio que defendiera sus derechos.