Valle de Gardena – Gherdëina

Introducción general
El Valle de Gardena está situado en el corazón de los Dolomitas, una cadena montañosa en el norte de Italia mundialmente famosa por sus macizos rocosos de paredes verticales y sus vistas panorámicas impresionantes. Justamente a raíz de su belleza paisajística única en el mundo el 26 de junio de 2009 los Dolomitas fueron añadidos a la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

El Valle de Gardena forma parte de la Provincia autónoma de Bolzano – Alto Adigio, también conocida como Tirol del Sur, situada en el extremo norte de la República Italiana. Bolzano limita al sur con la provincia autónoma italiana de Trento, al sureste con la región italiana de Véneto, al norte con Austria, al noroeste con Suiza y al oeste con la región italiana de Lombardía.

Antes de que pasara a formar parte de Italia en 1920 este territorio fue dominado por diversos imperios. Entre 1867 y 1919 perteneció al Tirol, una región del Imperio Austrohúngaro, razón por la cual aún hoy la mayoría de los sud tiroleses habla alemán. No sólo debido a la diversidad lingüística sino también debido a las particularidades de cultura sud tirolesa, Bolzano recibió en 1972 el estatus de región autónoma de la República Italiana.

La región del Alto Adigio posee un estatus envidiable de autonomía al cual aspiran muchas minorías étnicas. Dicho estatus se basa en la convivencia pacífica de tres grupos lingüísticos diferentes: el italiano, el alemán y el ladino. Este antiguo idioma retorromance se habla en los cinco valles que rodean el macizo de Sella: en el Valle de Gardena, el Valle de Badia, el Valle de Fassa, en la Comuna de Ampezzo y en la Comuna de Livinallongo del Col di Lana.

El ladino es una lengua romance que surgió de la unión entre la lengua rética indígena y el latín vulgar, el cual fue difundido en los Alpes por los romanos hacia el año15 a.C. Hasta hace algunos siglos esta lengua retorromana se hablaba en gran parte del arco alpino, pero con el paso del tiempo ha desaparecido casi por completo debido a la fuerte influencia del alemán desde el norte y del italiano desde el sur. Fuera de las zonas dolomíticas sólo existen otras dos islas lingüísticas retorromanas: una en el Cantón suizo de los Grisones y otra en la región autónoma italiana de Friuli-Venecia Julia.

La mayor parte de los habitantes del Valle de Gardena (85-90 %) hablan ladino además de alemán e italiano. Esto es posible gracias a un sistema de enseñanza conjunta, dentro del cual desde el primer día de clases se imparten todas las materias en italiano, alemán y ladino. Además, existen diversas asociaciones culturales que promueven la investigación, el uso y la divulgación del ladino, dedicándose activamente a redactar periódicos y programas de radio y televisión, a elaborar y acopiar libros y diccionarios, y a organizar conciertos, exhibiciones y otros espectáculos. Así pues, el Valle de Gardena es oficialmente trilingüe, lo cual queda de manifiesto en los nombres toponímicos, que siempre aparecen en los tres idiomas.

Los primeros asentamientos
Los primeros asentamientos humanos en el Valle de Gardena datan de tiempos prehistóricos. Al pie del macizo de Sella se han hallado puntas de flecha, agujas y otras herramientas que testimonian la presencia de seres humanos alrededor de 6000 años antes de Cristo. Probablemente dichos objetos pertenecían a cazadores nómades que pasaban el verano en el valle en busca de alimento. Otros hallazgos importantes provienen del Col de Flam, un cerro situado más arriba de Ortisei. Se trata de hachas de hierro, fíbulas de bronce, alhajas, sables galos y otros objetos, que datan aprox. del siglo IV a.C.

La primera población sedentaria que habitó el Valle de Gardena fue la de los Réticos. En el año 15 a.C. el general romano Druso conquista las regiones alpinas y fuerza a los Réticos a retroceder y refugiarse en los valles de más difícil acceso. Todavía no se sabe a ciencia cierta cuál es el origen exacto de ese pueblo. Podría tratarse de pequeños grupos de ligures, ilirio-vénetos, etruscos, galos, o incluso de pueblos nórdicos, a quienes los Romanos dieron dicha denominación.

El origen del nombre
El nombre “Valle de Gardena” deriva del latín “forestum at Gredine”, que significa “territorio boscoso de Gardena”. Dicha denominación proviene de un documento del año 999 d. C. en el cual se estipula la donación oficial de dicho territorio por parte del Conde bávaro Otto de Andechs a favor del Obispo Gottschalk de Frisinga. El motivo de dicha donación es sumamente interesante: dado que por aquel entonces la gente pensaba que en el año 1000 se produciría el fin del mundo, aquéllos que poseían bienes donaban parte de los mismos a la Iglesia con la esperanza de recibir una recompensa celestial después de su muerte.

La geografía
El Valle de Gardena es un valle lateral del Valle Isarco – uno de los principales valles del Tirol del Sur – y tiene una extensión de aprox. 25 km de este a oeste. Su altitud oscila entre los 2.244 m en el Paso de Sella hasta los 471 m en la localidad de Ponte Gardena. El estrecho de Pontives marca el límite lingüístico entre el alemán y el ladino y también el verdadero comienzo del Valle de Gardena. Por el valle corre el Río Gardena (alem. Grödner Bach, lad. Derjon), que nace en el Paso de Sella y desemboca en el Río Isarco a la altura de Ponte Gardena. El Valle de Gardena está dividido en tres municipios: Ortisei (alem. St. Ulrich, lad. Urtijëi), Santa Cristina (alem. St. Christina, lad. S. Crestina) y Selva Gardena (alem. Wolkenstein, lad. Sëlva). Las poblaciones de Bulla (alem. Pufels, lad. Bula), Roncadizza (alem. Runggaditsch, lad. Runcadic) y Oltretorrente (alem. Überwasser, lad. Sureghes), pertenecen en términos administrativos al municipio de Castelrotto (alem. Kastelruth, lad. Ciastel), pero desde el punto de vista lingüístico y geográfico forman parte del Valle de Gardena.

El municipio de Ortisei tiene unos 6.000 habitantes y es el más importante del Valle de Gardena. Posee una rica y larga tradición en la manufactura y el comercio de productos artesanales de madera. Sus cuatro iglesias más importantes son la Iglesia medieval de Santiago el Mayor, la de San Antonio en la plaza del mismo nombre, la de Santa Ana dentro del cementerio municipal y la Parroquia de San Ulrico.
A raíz del constante crecimiento demográfico, la Iglesia principal de San Ulrico, construida en 1342, fue totalmente reconstruida en 1793, gracias a la generosidad de los habitantes adinerados del municipio. Además, se le añadieron muebles y adornos realizados por los mejores artistas y artesanos del valle.

El municipio de Santa Cristina ocupa la parte central del valle y tiene sólo unos 1.900 habitantes, por lo que es el menos poblado de los tres. Está situado justo frente al símbolo del Valle de Gardena, la majestuosa montaña Sassolungo (3.181 m), la cual año a año es una meta para muchos escaladores.
En 2009 se construyó en Santa Cristina una circunvalación que alejó el tráfico del centro de la localidad. Desde entonces los habitantes de la zona y los turistas puedan llevar una vida mucho más tranquila y agradable.

El municipio de Selva Gardena tiene aprox. 2.600 habitantes y se encuentra a 1.563 m de altitud. Desde allí se pueden admirar los macizos de Sella, Sassolungo y Puez. Limita al este con los dos pasos que permiten dar la vuelta al macizo de Sella y que conducen a los otros dos valles ladinos, el Valle de Badia – a través del Paso de Gardena – y el Valle de Fassa – a través del Paso de Sella. Selva Gardena es uno de los centros turísticos más populares, tanto en invierno como en verano.

El clima
A pesar de su altitud el Valle de Gardena tiene un clima más bien benigno gracias a la influencia del clima templado del Valle de Isarco. Julio es el mes con más horas de sol y temperaturas máximas de aprox. 25°C, pero el valle está bien protegido del bochorno estival sofocante que impera en algunos valles a menor altitud. Los meses de verano más cálidos son julio y agosto, y el otoño es en general más benigno que la primavera. En los meses de noviembre y diciembre el frío es moderado y se producen pocas precipitaciones. El invierno se caracteriza por tener nevadas abundantes y días fríos, secos y predominantemente soleados. El mes más frío del año es enero, si bien en febrero cae más nieve.

Dado que el Valle de Gardena sólo posee una abertura hacia el oeste, está bien protegido de los vientos fríos del norte. Las montañas de Seceda, Odles y Puez constituyen una barrera protectora natural, de manera que en este valle muy rara vez hay neblina o viento. Sin embargo, no se pueden negar las desventajas climáticas típicas de las altas montañas: la primavera llega con un retraso considerable, por lo que cuando p. ej. en Ortisei florecen los primeros árboles, en Bolzano ya se pueden cosechar las cerezas.

Las casas están construidas sobre un territorio que se encuentra entre los 1.150 y 1.700 m de altitud. Aquéllas que se alzan en el lado de sombra del valle se encuentran en desventaja, ya que la exposición al sol es un factor de mayor influencia en la vida que la altitud.

Las condiciones climáticas de este valle no permiten el cultivo de cereales como p. ej. trigo, centeno, cebada o avena, por lo que las áreas de explotación agrícola consisten casi exclusivamente en praderas y pasturas. Las condiciones son especialmente propicias para criar ganado gracias a la excelente calidad del heno, el cual se siega en las altas montañas y también se utiliza para preparar “baños de heno”, una actividad especialmente difundida en los Alpes de Siusi, el altiplano más extenso de toda Europa.

Todavía hoy grandes áreas de las pendientes del valle están cubiertas de bosques, especialmente en el municipio de Ortisei. Como en todo el Alto Adige se trata de bosques de coníferas. Las frondosas son bastante raras y las pocas que hay se encuentran en las proximidades del Río Gardena. El límite superior del bosque está a unos 2.150 m de altitud. A los 2.300 m de altitud sólo crecen pequeños árboles. En general los bosques de esta región contienen muchas piceas y alerces, pero también hay abetos, pinos albares y pinos cembros.

La fórmula del éxito: turismo y artesanado tradicional
El sector más importante de la economía gardeniana es el turismo, pero le sigue en importancia el tradicional artesanado de la madera. Precisamente estos dos sectores económicos son los que han hecho el Valle de Gardena famoso en todo el mundo.

La belleza de sus montañas y su excelente infraestructura turística permiten pasar hermosas vacaciones en el valle, tanto en verano como en invierno, ya sea practicando el deporte y disfrutando de la naturaleza. En los meses de invierno es ideal para practicar el esquí alpino, ya que posee numerosas instalaciones de ascenso, y también el esquí de fondo, ya que posee larguísimas pistas de fondo. Y en los meses de verano su paisaje montañoso de impresionante belleza invita a dar caminatas, hacer excursiones, escalar o dar recorridos en bicicleta de montaña.

Sin embargo, desde el punto de vista histórico los orígenes de la prosperidad económica del Valle de Gardena se encuentran en la escultura y el tallado de la madera. Durante varios siglos este sector dio trabajo a muchas familias gardenianas, y hoy en día siguen existiendo en el valle diversas empresas, escultores independientes, escuelas de arte y escuelas técnicas que continúan dedicándose a dicha actividad y son el orgullo de la población.

Los objetos de arte tallados en madera del Valle de Gardena tienen fama mundial. Por eso, cuando se habla de esculturas en madera es imposible no mencionar la artesanía gardeniana. La gran belleza y exclusividad de los productos de esta región son prueba de que una tradición que se cultiva celosamente puede convertirse en sinónimo de calidad. En este valle se fabrica de todo con madera: figuras sagradas – como p. ej. vírgenes, crucifijos, pesebres, santos, ángeles y recipientes de agua bendita –, figuras profanas – como p. ej. animales, esquiadores, máscaras, payasos, personajes históricos o famosos –, muebles y objetos de diseño – como p. ej. sillas, mesas, espejos, lámparas, cascanueces – y otros artículos diversos.

El ladino y el museo
Como hemos mencionado más arriba, el ladino es el idioma más antiguo del arco alpino y surgió alrededor del siglo I d.C. de la fusión de la cultura céltica de los Réticos con la de los Romanos. Las diversas olas de migración de los pueblos supusieron una grave amenaza para el ladino, que afortunadamente ha sobrevivido en algunos valles laterales: el Valle de Gardena, el Valle de Badia, el Valle de Fassa, el valle de Livinallongo, la zona de Cortina d’Ampezzo, así como en la región italiana autónoma de Friuli-Venecia Julia y en el cantón suizo de los Grisones.

La lengua ladina es una de las características más sobresalientes del Valle de Gardena y ha despertado el interés de muchos lingüistas. Si bien a primera vista se parece al italiano, su ortografía, su léxico y su pronunciación son en realidad muy diferentes. Además, su origen se remonta a miles de años antes de que surgiera el italiano, y no se trata de un dialecto, como muchos creen todavía erróneamente.

Desafortunadamente el rápido progreso tecnológico ha obligado a los gardenianos a utilizar palabras de otros idiomas para describir conceptos y objetos nuevos que hasta hace poco les eran desconocidos. La mayor parte de las palabras que han sido asimiladas provienen del alemán, del italiano o del inglés, lo cual inevitablemente conduce al empobrecimiento del ladino.

Es interesante señalar que, gracias al conocimiento del ladino, los gardenianos son capaces de aprender otros idiomas con gran facilidad y velocidad. Uno de los primeros en dar testimonio de dicho fenómeno fue el famoso trovador Oswald von Wolkenstein, quien durante sus numerosos viajes comprobó que sus conocimientos de ladino le permitían aprender fácilmente otras lenguas romances.

El primero en demostrar interés en el idioma ladino desde un punto de vista filológico fue el cura de la parroquia de Ortisei, J.A. Vian, oriundo del Valle de Fassa. Vian investigó a fondo la gramática y el léxico ladinos, y escribió un libro sobre dicho idioma, el cual constituyó el punto de partida para los trabajos de muchos otros lingüistas. Hoy en día se reconoce que el ladino es un idioma y miles de lemas han sido recogidos y traducidos en diferentes diccionarios. Algunos lingüistas estiman que el 80 % de las palabras ladinas proviene del latín vulgar, el 15 % del germánico y el resto del antiguo idioma de los Réticos.

En el Museo del Valle de Gardena en Ortisei, inaugurado en 1960, se conservan los testimonios de la cultura y de la tradición ladinas. El museo forma parte de la Cësa di Ladins (“Casa de los Ladinos”) y posee interesantes colecciones que documentan la evolución del arte del tallado en madera desde el siglo XVI hasta el presente, así como los hallazgos geológicos y arqueológicos de la región dolomítica. Una exposición permanente ilustra y conmemora la vida aventurera del famoso cineasta y escalador gardeniano Luis Trenker (1892-1990).

La existencia de este museo y el trabajo en el mismo, que promueve numerosas manifestaciones culturales, así como actividades de investigación histórica y científica, no serían posibles sin el apoyo de la Union di Ladins de Gherdëina. Esta fundación, creada en 1946, forma parte de la Union Generela di Ladins dla Dolomites, la asociación cultural más importante de toda Ladinia. La Union di Ladins de Gherdëina promueve la lengua y la cultura ladinas mediante programas de radio y televisión, publicaciones, exhibiciones, conciertos y obras de teatro.